TITULO ORIGINAL Saving Private Ryan
AÑO 1998
DURACIÓN 170 min.
PAÍS Estados Unidos
DIRECTOR Steven Spielberg
GUIÓN Robert Rodat
MUSICA John Williams
FOTOGRAFÍA Janusz Kaminski
REPARTO Tom Hanks, Tom Sizemore, Matt Damon, Edward Burns, Jeremy Davies, Vin Diesel, Giovanni Ribisi, Dennis Farina, Ted Danson, Barry Pepper, Adam Goldberg, Paul Giamatti, Joerg Stadler, Max Martini, Dylan Bruno
PRODUCTORA Dreamworks / Paramount
(ojto: mini-spoilers)
Me sorprende que no haya un post sobre esta peli (creo que he buscado bien). Bueno, para muchos esta es LA PELÍCULA bélica, para otros el título más característico de este género en los 90, para unos cuantos una apabullante promesa que se desvanece a partir de
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que el mencionado Ryan es encontrado.
La famosísima escena inicial no podría haberse rodado mejor. Creo que eso es algo en lo que la gran mayoría estarán de acuerdo. No ya por ser una escena brutal y desgarradora, sino por cómo se emplean las cámaras subjetivas, que convierten a Tom Hanks en un esforzado testigo de primera de la carnicería del día D. Estalla una granada, y Hanks se vuelve sordo. La sala entera de cine se vuelve sorda. La sangre, el barro, las vísceras y alaridos nos salpican. Las balas silban a nuestro alrededor, reales como nunca. Sólo esa escena merece un 10. No hay moralina, ni simbolismos. Sólo crueldad humana, al límite. Mientras vemos eso, la avanzadilla nazi, sin rostro, acribilla en sus puestos fijos.
Tras esa presentación, entramos en materia: la guerra es absurda, sí, y la misión, columna vertebral de la historia, no se queda atrás. Ocho hombres deben buscar a un paracaidista, en algún punto situado tras las líneas enemigas, para comunicarle la muerte de sus hermanos en el conflicto. El resto, lo de que puede volver a casa, enhorabuena campeón, no es más que pura palabrería.
Es la búsqueda de Ryan la parte más interesante del film (aparte de los sensacionales primeros 24 minutos), donde los ocho héroes hablan sobre su misión, la de salvar a un pobre diablo, la de salvar sus propias vidas. Poco a poco, es previsible, van cayendo. En escenas muy notables
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(la del campanario, la muerte del sanitario)
, muy sucias, pese a la lluvia que purifica, o la extrema compasión de unos soldados que sólo pueden inyectar un sobre de morfina, otro más.
Luego, la peli decae un poco. Aparece Ryan, y vaya, resulta que los nazis nos pisan los talones. Con Panzers y todo. Habrá que pararles los pies, que por algo somos los EEUU. Esos últimos minutos están fantásticamente rodados. Se pasa de un escenario a otro, muere uno, otro, sin mayor contemplación. No es gratutidad. Es realismo. Aún así, se hace repetitivo todo ese momento.
Y luego gana otra vez la peli, con todos enloquecidos al extremo, derrotados, rotos en llanto. Se transmite lo que se quiere transmitir a la perfección, aunque tampoco se pone por encima de las escenas en sí, como podía pasar en Apocalypse Now. Pero bueno, supongo que para digresiones interioristas ya está La Delgada Línea Roja, del mismo año que Ryan. Bueno, comparaciones aparte,
esta película es única. Sólo por esos 24 minutos, inigualabes, insuperables, inconmesurables.
¿Aspectos técnicos? Absolutamente geniales. Todos y cada uno de ellos. Si es que la única pega que le voy a poner (pero pega de verdad) son esos planitos sencillamente odiosos de la bandera estadounidense ondeando, libre y solemne...