¿Es posible aburrirse en una película de tan sólo hora y cuarto? La respuesta la encuentran en esta película de un iregular (tirando a regularmente malo) Joel Schumacher.(Batman & Robin, Batman Forever, Tigerland)
En tan poco tiempo, sobretodo en un momento actual en el que nos bombardean con metrajes estirados e innecesarios de a veces casi más de tres horas, sí que se puede llegar a aburrir y a desesperar al público, pero esto no es lo único que sucede en esta “Última Llamada”.
Se alaba el que toda la trama se desarrolle en una única localización, esa cabina de teléfonos, y también la agilidad de la cámara que nos sorprende regalándonos perspectivas y movimientos habilidosos. También el buén trabajo de un Colin Farrell que parece ser el nuevo descubrimiento de Hollywood, pero que a mí no me parece más que otro americanito pijo con pinta de amiguete de los de “Friends” que aún tiene bastante que demostrar (con papeles más interesantes y menos planos que este), para encumbrarse en la cima de los mejores.
Voy a enumerar lo que en esta peli provocó en mí la mayoría de los bostezos:
-El look videoclipero. No seré yo quien reniegue nunca de este estilo, sin embargo, en esta ocasión, este nos aleja del realismo y del dramatismo, que por otro lado, se trata de conseguir.
-La utilización de la multipantalla al estilo setentero que ni siquiera está bien conseguida y únicamente abarata el film (que recuerda eso sí a productos televisivos como “24 Hours”) y no aporta lo supuestamente intencionado ni por asomo.
-La trama, que se vería plenamente satisfecha con un cortometraje de quince minutos y que por eso obliga a restarle quince minutos a los noventa reglamentarios. En cualquier caso, igualmente le sobra la otra hora de metraje. Lo miren como lo miren.
-Un final tramposo y nada espectacular que se desentiende de aclarar las motivaciones del psicópata de turno a hacer lo que hace, ni a explicar por qué elige a nuestro protagonista y no a cualquier otro como él, ni algunos detalles imprescindibles para poder al menos imaginarnos como ha podido preparar todo su plan. Estas explicaciones son estrictamente necesarias para cualquier buen guión.
-Un siempre cargante Forest Whitaker que parece ser llamado únicamente para películas carentes de trama alguna, repite aquí después de verle en “La habitación del pánico”, otra mala película que eso sí también podía haber sido un muy buen cortometraje.
“La última llamada” suspende irremediablemente por el mayor peso de sus defectos frente al de sus virtudes. Aunque para un viaje en autobús de hora y cuarto y sin un buen libro si se deja ver.
SEVENRAIN