Bueno, pues aquí escribe uno que la ha visto en el pase de prensa que se organizó el otro día.
Por no andarme por las ramás diré de primeras que me pareció aburrida.
Y es que el gran problema de esta película es que el guión no toma ninguna dirección concreta, es una recopilación de las andanzas de este tercio de flandes y en algunos momentos parece que sus deslavazadas desventuras van a tener una continuidad, pero no. Es más, incluso contribuyen a embarullar y despistar haciendo que las motivaciones de los personajes se nos escapen o incluso parezcan contradictorias.
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Ya me contaréis por qué hace lo que hace con sus amigos por el tema del oro o si está plenamente justificado el arrepentimiento a última hora de Elena Anaya.
Por otro lado, se echa en falta la épica o un mínimo sentido de aventura. La épica realista presente en España desde el Cantar de Mío Cid se convierte aquí en languidez, pura languidez. Si hubiera durado 1.30 h. o 1.45 h., quizá hubiera resultado pasable, por el interés que despierta -al menos para mí- una recreación "de época", pero con dos horas y veinte se hace larga.
Las interpretaciones en general son muy acertadas (Íñigo de pequeño se me hace un poco insulso, pero lo remedia Unax Ugalde de mayor), aunque el acento de Alatriste -Viggo Mortensen pone su voz en directo- saca a muchas personas de la película (digo esto por lo que consulté en el pase, a mí no me molesta, pero quizá podría haberse dado una justificación al acento).
La música es espléndida, pero para oírla en casa (y lo digo esto después de haberla oído en casa), ya que también es oscura, triste, lenta. Incluso en algunos momentos sus coros seudogregorianos parecen servir a una cierta obsesión anticristiana del director que, por cierto, creo que no se corresponde con la época y que además no aporta nada al film.
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¿De qué me sirve que le digan al malo cuando va a morir "Sabes que luego no hay nada"?
Eso sí, la iluminación, la fotografía de Paco Femenía es de lo mejor que yo haya visto no ya en el cine español, sino en el cine en general. Lo que "La joven de la perla" era respecto a Vermeer, "Alatriste" lo es respecto a Velázquez, lo que convierte a esta entristecida obra en un auténtico disfrute visual que compensa, aunque muy ligeramente, un guión muy pesado y una historia inexistente.
Saludines radiocínicos,