Interesante y mítica película por episodios de los ochenta:
El primer episodio (de Landis), efectista y bastante tremendista, algo cutrillo y muy recordado por muchas personas. Durante el rodaje, cuando el actor protagonista (Vic Morrow) se redimía salvando a dos criaturas en Vietnam, un helicóptero que volaba muy bajo se estrelló y su hélice lo decapitó a él y a una de las niñas, resultando la otra aplastada. Landis tuvo que ir a juicio, pero lo absolvieron.
El segundo (de Spielberg), edulcorado a más no poder, no encaja con el conjunto de historias y se queda en ameno nada más.
El tercero (de Dante), donde empieza a despegar la cosa, con un niño tiranillo, un dios con muy mala baba y unos adultos aterrorizados. El enfermizo ambiente de locura y las actuaciones de los adultos lo convierten en casi redondo. Los bichejos, propios de los dibujos de la Warner (el demonio de Tasmania) cutres, pero es lo que había en 1983. Un episodio muy chocante.
Y un soberbio cuarto episodio (de George Miller), con un John Lithgow inmenso: sudoroso, angustiado, fuera de sí, mientras un bichejo alucinante se dedica a desgajar el avión como si fuera una lata de sardinas. Otro episodio muy recordado y que vale él solito la pena visionar por separado del resto.
Además un prólogo y un epílogo de Landis, con Dan Ayckroyd, impactante la primera vez que lo ves y muy, muy divertido.
Irregular y a la vez entretenida en conjunto. Un 6.5/10