Dirección y guión: Guy Ritchie.
Año: 2002.
Interpretación: Madonna (Amber Leighton), Adriano Giannini (Giuseppe Esposito), Jeanne Tripplehorn (Marina), Bruce Greenwood (Tony Leighton), Michael Beattie (Todd), Elizabeth Banks (Debi), David Thornton (Michael), Yorgo Voyagis (Capitán).
Producción: Matthew Vaughn.
Música: Michel Colombier.
Fotografía: Alex Barber.
Montaje: Eddie Hamilton.
Diseño de producción: Russell de Rozario.
Dirección artística: Damon Earnshaw.
Vestuario: Arianne Phillips.
SINOPSIS
Amber (Madonna) es una mujer rica, malvada y muy consentida que, junto con su marido Tony (Bruce Greenwood) y un grupo de amigos, se embarca en un crucero por el medite-rráneo en un encantador bote pesquero acondicionado. Aburrida por las vacaciones, mosqueada por la pestilente tripulación y furiosa porque “El Gimnasio” resulta ser únicamente una bicicleta fija, Amber se enemista con Giuseppe (Adriano Giannini), un joven pescador italiano que también es el capitán del barco. Durante un día de excursión en una lancha inflable, los dos naufragan a una isla desierta donde su volátil relación da un giro inesperado.
----------------------------------------------------------------------
Curiosa película que pasó sin pena ni gloria, a pesar de haber sido dirigida por Guy Ritchie, responsable de éxitos como "Lock & Stock" y "Snatch. Cerdos y Diamantes". Una peli que trata de mostrarnos los instintos primarios del ser humano y que en todo momento se hace entretenida.
Hay que decir que Madonna lo hace genial. Desde luego, es una actriz que cuando se pone a hacer algo se lo trabaja a conciencia. Impactante en su papel principal, y en el pequeño número musical que interpreta podemos ver a Madonna en esencia. Más tarde he leído un pequeño comentario sobre este número que me ha hecho comprender porque se la ve tan cómoda:
Cita:
La secuencia de fantasía, creada en parte por Madonna, fue filmada de noche en una playa desierta, y en ella la actriz aparece cantando y bailando la canción de los años 50 Come-On-A-My-House acompañada por una banda latina vestida de etiqueta.
La diseñadora de vestuario Arianne Phillips explica: “Realmente, fue durante dicha escena cuando el arte de Madonna, su talento y el personaje se fundieron en un momento glorioso. Queríamos conseguir un toque clásico – algo así como una mezcla de Ginger Rogers y Carmen Miranda. El vestido que utilizó era un Versace de color amarillo, algo divertido y desenfadado”.