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Ese oscuro objeto del deseo

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  8,10 sobre 10. (Detalles)

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Ese oscuro objeto del deseo 

mensajeJue 12 Jul, 2007 11:24 am.

imagen

TITULO ORIGINAL Cet obscur objet du désir

AÑO 1977

DURACIÓN 103 min.

PAÍS Francia

DIRECTOR Luis Buñuel

GUIÓN Luis Buñuel & Jean-Claude Carrière (Novela: Pierre Louys)

MÚSICA Richard Wagner

FOTOGRAFÍA Edmond Richard

REPARTO Fernando Rey, Ángela Molina, Carole Bouquet, Julien Bertheau, André Weber, Milena Vukotic, María Asquerino

PRODUCTORA Coproducción Francia-España-Italia: Les Films Galaxie / Incine / Greenwich Film

Sinopsis: La última película dirigida por Luis Buñuel relata las relaciones pasionales y de deseo entre un caballero maduro y una atractiva joven a la que pretende, pero que continuamente le rechaza. Nominada al oscar al mejor guión adaptado.

"Ese obscuro objeto del deseo es la última película de Luis Buñuel. Filmada en Francia en 1977 contó con la actuación de Fernando Rey, habitual en las cintas de Buñuel, la actriz francesa Carole Bouquet y la española Angela Molina. Este film pertenece a lo que puede denominarse el ciclo francés en la producción de este gran director. A este ciclo se juntan el surrealista, el español y el mejicano que, con el mencionado, son los más notables.
Ese obscuro objeto del deseo se distingue por dos rasgos: su simbolismo y su novedad en la narración. Novedad tratándose de Buñuel porque la forma narrativa encontrada en este film ya había sido ensayada por otros directores europeos y norteamericanos.

Cuando hablamos de narración en el cine aludimos a la presencia de narradores propiamente tales, imbricados en la disponibilidad mimética inherente al cine y a la obra dramática. Como sabemos, lo mimético supone la exposición de una historia sin la mediación de un sujeto que cuenta, es decir, de un narrador. Hasta este film, Buñuel había sido ortodoxo: sus personajes con su fabla y su acción hacen la historia. Los espectadores la ven transcurrir, como la vida. En Ese obscuro objeto del deseo, al contrario, hay un personaje que cuenta a otros. Cuenta su historia a unos compañeros de viaje en el tren que se desliza desde Sevilla a París. Los fotogramas, como ocurre en la obra cinematográfica, se convierten en los elementos semiológicos impulsados por la palabra de quien cuenta. Esta palabra es sucedida por las imágenes cinematográficas y va resurgiendo en puntos estratégicos, manteniendo la orientación del sentido del fílm.

Mathieu Fabert, el protagonista (representado por Fernando Rey en, tal vez, su mejor actuación) decide contar a dos hombres y una mujer acompañada de su hija impúber, las tormentosas experiencias de amor que acaba de vivir con una joven de dieciocho años, cuya edad triplica. Huyéndole, arroja sobre ella un balde de agua, desde una de las puertas del tren, para impedir que suba y lo persiga. Las cuatro personas, asignadas con él en un compartimento de primera, se sorprenden y asustan. Al tiempo que reivindica su cordura, se ofrece a contarles lo que sucedió a fin de que hallen explicación al acto bárbaro de mojar a una hermosa y joven mujer a la vista de una muchedumbre. A partir de este momento el Sr. Fabert se instala como narrador y la historia comienza a devanarse desde su estricta perspectiva. Sus cuatro acompañantes son sus escuchas. Se convierten así en sus narratarios, es decir, en los destinatarios internos de su palabra, de su enunciación.

Ese acto de narrar en la cabina de un tren se constituye a su vez en el punto de referencia de toda la película. El curso de la historia se detendrá a ratos para volver al escenario de esta cabina lo cual tiene una razón de ser estructural: es la incisión para un nuevo capítulo, una variación temática, incluso un receso que impida el agobio del espectador y conserve la lógica de las imágenes. La película adquiere un tiempo circular, a través de fraccionamientos del texto fílmico interconectados por esa escena que opera como una suerte de bisagra, proceso ya usual en películas posteriores (Hoffa, 1992,de Danny de Vito, es un ejemplo típico). La película, por lo tanto, comienza con el final de la historia y va hilvanando en retrospectiva los hechos hasta volver a ese final, cerrando un círculo.

En el aspecto contextual, este film de Buñuel plantea el conflicto amatorio y erótico desde el enfoque de los valores de la burguesía. Se trata de la pasión experimentada por un hombre maduro y rico ante una mujer de dieciocho años. Ella, hija de un hogar de clase media baja, fallecido el padre, se ve obligada a trabajar en empleos no calificados (criada, camarera). Ha recibido, no obstante, una educación razonable y, emigrada a Francia desde España, habla un buen francés. Es bella, estilizada e inteligente. Monsieur Fabert la ha conocido en su propia casa, adonde ha acudido como camarera. Hombre de negocios exitoso y culto, aprecia aquellas cualidades y emprende el aprovechamiento de Conchita. Pero ésta sabe usar sus armas: no cede al fácil requerimiento y abandona el empleo. Fabert queda impresionado. Meses después la hallará en Bruselas, fortuitamente, y decide no perder sus pasos. Conchita lo recibe en París, en su casa de los suburbios, y se inicia una relación durable. Fabert ha sido seducido.

Lo que ocurre después es una suerte de lance en que un cincuentón adinerado y de buena educación se enamora de una joven mujer consciente de sus encantos. Los valores de la burguesía están a flor de piel: monsieur Fabert desea a Conchita pero no se trata de un mero asunto sexual. A su primo le ha confesado que para tener relación sexual con una mujer necesita amarla apasionadamente. Fabert es viudo y también ha confesado a Conchita que amó entrañablemente a su esposa. La deducción es obvia: aquel hombre próspero se debe a una sola mujer.

Pero Conchita, a su vez, reivindica la autoestima de su sexo, negándose a ser considerada sólo objeto de placer. Ama a Fabert pero evita entregarse a él porque teme ser abandonada tan pronto el varón se haga dueño de su trofeo. Apela a infinitas pruebas y engaños. Uno de ellos es prometerle su cuerpo, después de obtener numerosas concesiones, en un fin de semana y en una casa de campo olvidada por el viudo a causa de la muerte de su esposa. Se trata, para éste, de un regreso colmado de regocijo y esperanza. Pero en el momento de la intimidad Conchita se niega al amor carnal. El experimentado hombre de mundo, no obstante, la persuade y la doncella se deja hacer. El chasco es enorme: Conchita se ha puesto un cinturón de castidad que la hace inexpugnable. Fabert, sentado a orilla de la cama, mientras Conchita acaricia su cabeza y lo consuela, llora de tristeza y frustración.

La última engañifa será horrible: la adorable sílfide lo llama para que presencie la ardiente faena de sexo que realiza con un joven de su edad. Después se sabrá que todo fue simulado: el “partenaire” de Conchita es un mozo homosexual, amigo de infancia, prestado a aquella broma demoledora.

Buñuel para encarnar a Conchita ha seleccionado a dos actrices, una francesa (Carole Bouquet) y otra española (Angela Molina). Carole es blanca, delgada, de una belleza estilizada que denota espiritualidad. Angela es morena, exuberante, labios carnosos y ojos brillantes que denotan sensualidad. Dos tipos de belleza y temperamento cuyos trazos los griegos ya habían concebido, Apolo y Dionisos. El gran director las alterna en el papel de la joven maravillosa e inaccesible, elevada y terrenal al mismo tiempo, que simboliza una dualidad inmanente en el ser humano plasmada en la mujer de manera arquetípica. Conchita es virgen y ama a Mathieu Fabert pero le ofrenderá su cuerpo sólo cuando esté segura de que es amada. El amor no es asunto de circunstancias ni de pasiones que de suyo son pasajeras. Exige pruebas definitivas que aquel hombre maduro y poderoso, culto y sensible, terminará por darle.

Cuando Conchita exhibe su dignidad y encanto moral actúa la belleza estilizada y mística de Carole Bouquet. Cuando, arrebatada por la pasión que le inspira Fabert, exhibe su debilidad ante la tentación de la carne, actúa Angela Molina y entonces se hace tremendista y cruel. Espíritu y materia, alma y sensualidad, virtud y pecado, ángel y demonio, elevación apolínea y arrebato dionisíaco. Vieja alteridad que las artes, sin excepción, han representado en su pequeño número de variaciones arquetípicas.

Pero en Ese obscuro objeto del deseo el gran maestro español también ha simbolizado una visión del amor perfectamente a tono con la moral de la burguesía instalada en Occidente desde el Renacimiento. Mathieu Fabert desea a Conchita pero no “para gozar hermosuras” (como lo postula el antípoda de esa moral, “el burlador de Sevilla”, de Tirso) sino para consolidar un genuino sentimiento de amor.

Fabert, desde su viudez, no ha vuelto a acostarse con una mujer porque necesita, primero, amar apasionadamente. Es ese uno de los leit-motivs de esta brillante película.¿Apuntará, acaso, a uno de los fantasmas de Luis Buñuel?. Ya Freud lo explicó muy bien en El escritor y su fantasía, uno de sus ensayos más controvertidos y también admirados: el escritor, y por extensión todos los artistas, no hacen sino extrapolar en su obra sus anhelos, sus sueños, sus odios y temores, los rasgos profundos de su personalidad cuya naturaleza emana de unos cuantos prototipos.

Buñuel, el genio antonomásico del cine en lengua española, merecería una biografía analítica. Ese obscuro objeto del deseo, su último film, es un buen punto de partida. "


Fuente: Jorge Linares (www.elgusanodeluz.com)

Que le habrá picado a Buñuel para utilizar dos actrices para un mismo papel sorprendido en fin cosas de genios. Última película que supuso la despedida de uno de los más grandes maestros del cine.

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"Huesos rotos, botellas rotas, todo esta roto"
 

Deliciosa 

mensajeDom 28 Jun, 2009 1:54 am.

Divertida. Como Luis Buñuel estira al máximo la relación de poder entre un burgués y su objeto amado, que se convierte en el Amo de su Deseo. La narración es deliciosa: durante un viaje en tren, un hombre cuenta su relación con una mujer. Las sorpresas surreales se van encontrando en el camino, mientras el narrador da detalles de su affaire.

 

 

mensajeVie 22 Ene, 2010 6:26 pm.

Pues yo creía que iba a ser una película más o menos normal. Pero cuando sale el enano en el tren, las dos actrices, el rollo del saco, el tio de la guitarra...
Pienso que las películas de Buñuel siguen siendo tremendamente actuales, quiero decir que si le enseñas esto a un adolescente, bueno, no la sabrá apreciar en su justa medida, pero no creo que diga "Quita esto, vaya puta mierda" y si lo dice le echas de casa, para que aprenda. Hay tanto joven al que le gusta Lynch pero no tiene ni idea de quién es Buñuel.... triste

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La historia del cine es más grande que la del resto porque se proyecta.
 

 

mensajeSab 23 Ene, 2010 3:32 am.

Odiseo

3
Sexo:Sexo:Hombre

señor topo escribió:
Pues yo creía que iba a ser una película más o menos normal. Pero cuando sale el enano en el tren, las dos actrices, el rollo del saco, el tio de la guitarra...
Pienso que las películas de Buñuel siguen siendo tremendamente actuales, quiero decir que si le enseñas esto a un adolescente, bueno, no la sabrá apreciar en su justa medida, pero no creo que diga "Quita esto, vaya puta mierda" y si lo dice le echas de casa, para que aprenda. Hay tanto joven al que le gusta Lynch pero no tiene ni idea de quién es Buñuel.... triste


Por mucho que Carriere le ame, a mi me parecen los panfletos que reflejan las fobias y filias heredadas del siglo XIX.

Ciertamente, hay un problema con las referencias. En el caso de los moderneques lyncheanos adoradores de Mulholland Dr. clama al cielo que no sepan nada de la obra de Hitchcock, Welles o Hopper.

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Dice que soy el gran poeta de la epopeya del oeste y no sé qué quiere decir.Es una gilipollez (Ford)
 

 

mensajeVie 06 Sep, 2013 4:32 am.

TOMHAGEN

6
Sexo:Sexo:Hombre

Estupendo film de Buñuel que diserta sobre la juventud y la vejez, la educación católica y atea, las mujeres y los hombres, las clases bajas y las acomodadas, la sensualidad y la frialdad, la brutalidad física o la manipulación psíquica, la sofisticación francesa y la pasionalidad española, el amor y el odio....... Al final París o Sevilla, en un sucio tugurio o en una mansión, los dos personajes están juntos pero solos, inseguros en un mundo peligroso (con atentados, accidentes, atracos........) sin entenderse pero necesitándose en un film tan lúcido y actual como el día que se hizo, por un hombre de casi 80 años que se hartó de hacer obras maestras, y que aqui firmó la última. Que lástima que no haya gente como Buñuel, que cerebro prodigioso.

 

 

mensajeDom 15 Sep, 2013 7:07 pm.

La pongo a la altura de Viridiana. Para quien la tenga fresca, Tomhagen explícame el final que no lo entiendo
Destripamiento:  (Pulse y arrastre sobre el recuadro si desea leer el texto.)
Se supone que hacen 2 días de la paliza que la deja sangrando, y están en otra ciudad bastante lejos, pues después de contar la historia en el tren, ella lo ve le tira el cubo y se vuelven a juntar y van paseando juntos. Pues llegan a una tienda supuestamente a dejar la ropa mojada, y ven la ropa con sangre y ella se raya ¿ cómo va a ser su ropa si están en otra ciudad, o esque le recuerda la paliza que se llevó ?. ¿ Qué pasa, que en 2 días se le ha olvidado JJ ? Y ¿ qué es eso que está cosiendo la costurera que tanto enfoca la cámara, qué simboliza, las bragas esas que lleva ella anti- penetración ? y si es eso ¿ qué nos quiere decir con eso ?.
Ansío la respuesta, que no lo he pillado. 8

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