Obra maestra de Scorsese, una pelicula tan dura como divertida, despiadada, con un guión denso y brillante, el ritmo lento y pausado al principio acaba siendo maravillosamente frenético al final, en fin, una película perfecta. Hay que destacar los magníficos diálogos y como Scorsese mueve la cámara para captar la mejor imagen en el mejor momento. Cuando la vi se me pasó el tiempo verdaderamente volando.
Los actores estaban en estado de gracia, deslumbrantes.
El mejor personaje es Tommy de Vito, el típico matón bajito con mala leche, magníficamente interpretado por Joe Pesci.
El papelazo de Ray Liotta, simplemente maravilloso, interpretando a un un hombre que desde lo más bajo consigue llegar a lo más alto, para después volver a caer.
Mención a parte, Robert De Niro, uno de los mejores actores de la historia que en esta cinta encarna a un mafioso sin escrúpulos, y cuya interpretación es soberbia.
Tampoco Paul Sobrino, en su papel de "padrino" del barrio, o Lorraine Bracco, con una genial actuación, se quedan atrás.
Destripamiento: (Pulse y arrastre sobre el recuadro si desea leer el texto.)
Con escenas que se graban a fuego en la memoria, la escena en el club en la que Pesci cuenta un percance que tuvo con la policía (¿qué coño tengo de gracioso?). Magnífica. Un niño de trece años saliendo de su primer juicio y felicitado por un grupo de mafiosos. Los tres protagonistas con la madre de Joe Pesci o cuando éste mata al camarero. La relación de Henry con su mujer. La canguro con el teléfono cuando todo empieza a venirse abajo.
Soy un don nadie, y tengo que vivir el resto de mi vida como un gilipollas.