Excelente cinta, que en manos de uno de los mejores realizadores del momento, Paul Greengrass acaba consiguiendo que durante casi dos horas nos quedemos pegados al asiento. A pesar de conocer de antemano que cada episodio de la saga le acerca un poco más a la gran respuesta, el camino se va haciendo más y más interesante con cada nueva pregunta y cada nueva respuesta, es de los pocos largometrajes donde el camino al desenlace, a pesar de ser un tanto enmarañado se hace fascinante y hasta se hace corto: una única pega, que en las dos secuelas filmadas por Greengrass se caiga en una práctica habitual en el cine de acción actualmente, y no es otra cosa que abusar un tanto de planos que duran medio segundo y rodar con cámara en mano las escenas de lucha, algo que resulta a la larga un tanto repetitivo y confuso (apenas te enteras de quien da y quien recibe las galletas); por suerte, el resto, la historia es lo bastante buena y sólida como para que nos olvidemos de ese detalle y nos entreguemos a Mr. Greengrass por entero.
Acompaña esta vez a nuestro agente, además de la Potente,
Destripamiento: (Pulse y arrastre sobre el recuadro si desea leer el texto.)
(muy poco tiempo, pues muere como colofón de una de las mejores escenas de acción vistas en los últimos años. Una muerte cruel y muy poco predecible, lo que la hace aún más impactante como efecto colateral)
una eficaz y Joan Allen, de rostro fatigado y demacrado (no disimulado por el maquillaje de forma muy acertada) por las muchas horas de falta de sueño y por lo mucho de lo visto en la peor de las profesiones de alto riesgo: ser agente. Como siempre, el glamour, los martinis, los smokings impecables, los coches caros, los gadgets de alta tecnología y los malos que se escapan por una puerta falsa son más de ciencia ficción. No mola esto de ser de este oficio. Es malo para la salud.
A favor: la densa e interesante historia, la dirección milimétrica de Paul Greengrass, la perfecta banda sonora de John Powell y las estupendas escenas de acción y persecuciones.
En contra: las escenas de cuerpo a cuerpo rodadas cámara en mano y los planos cortísimos que resultan algo confusos.