El 2004 ha sido un año cargado de aportaciones musicales para el mundo de la música de cine. Este hilo está destinado precisamente a llevar a cabo un breve recorrido por las más interesantes noticias que sucedieron durante el año que nos dejó.
Ante todo y por supuesto, es inevitable recordar las duras pérdidas de gigantes de la música como
Jerry Goldsmith o
Elmer Bernstein, sin duda dos de los más grandes de la historia de las bandas sonoras. También quiero acordarme de otro compositor menos conocido pero importante en su tiempo, el señor
David Raksin, que por cierto fallecía el mismo día en que servidor cumplía un año más y cinco después de cumplirlos él mismo. Los tres fallecimientos se sucedieron entre julio y agosto en un verano realmente aciago. Descansad en paz, maestros.

Bernstein

Raksin

Goldsmith
Afortunadamente también fue un año de alegrías, manifestadas principalmente con una serie de grandes actuaciones en nuestro país. A la cabeza de todas ellas por repercusión y despliegue se sitúa el glorioso concierto de
Howard Shore en Sevilla, que algunos foreros tuvismo ocasión de disfrutar y que fue sencillamente inolvidable. Pero muy destacables fueron también sin duda los de
Ennio Morricone y
Dulce Pontes en distintos puntos de la Península (con Barcelona como principal referente) y la actuación de
Michael Nyman en Zaragoza.

Shore en Sevilla
Y ya que hemos mencionado a
Howard Shore, gran año sin duda para él, que se inició tan bien como terminó: con premios. Aún con la resaca de su trabajo para
El retorno del rey (2003), todos nos preguntábamos cómo sería su próximo trabajo.
El aviador se ha convertido ya en otro de los grandes referentes de su carrera y no deja de obtener premios. Ha sido nominada además para los Globos de Oro, y se rumorea que puede ser una de las grandes favoritas de cara a los Oscar.
Como premios ha obtenido también un desconocido
Michael Giacchino, destacando el de Los Ángeles Film Critics, por su labor para
Los Increíbles. Un compositor que había destacado en el campo de los videojuegos, especialmente con su saga para
Medal of Honor, y que ha tenido un debut a lo grande para la gran pantalla con esta superproducción animada de Pixar Studios en la que ha demostrado tener un buen sentido del ritmo y facilidad para la captación musical de las imágenes. Puede ser un gran fichaje, habrá que seguir su evolución.
No tan afortunado ha sido el 2004 para un
James Horner con unos cada vez más acusados problemas de falta de creatividad y de acaparamiento. Suyas son la decepcionante
Troya y, sobre todo, el fiasco de
Bobby Jones, a la que sin ningún tipo de dudas puedo calificar de la peor banda sonora que ha llegado a mis oídos a lo largo del año. Al menos Horner ha podido retocar su imagen con la publicación de
Misteriosa obsesión, que sin ser una gran obra sí que puede considerarse decente, y en la que por fin explora algunos sonidos después de mucho tiempo sin aportar nada nuevo.

James Horner
En el polo opuesto nos encontramos a un
James Newton Howard muy inspirado cuya música no parece dejar de madurar.
Océanos de fuego,
El bosque y
Collateral han constituido su legado musical de los doce últimos meses. El segundo título, verdaderamente controvertido, es para mí una de las obras clave del año.
Aunque desde luego, el hombre prolífico por antonomasia ha sido
Harry Gregson-Williams. Hasta cuatro bandas sonoras ha llegado a componer este año:
El fuego de la venganza,
Team America y las segundas partes de
Bridget Jones y
Shrek, trabajo este último buenísimo y nominado a los Globos de Oro.
Buen año también ha sido el de
Marco Beltrami, que se consagra definitivamente con su
Yo, robot y especialmente con
Hellboy, una de las más agradables sorpresas del año. A la espera estamos de poder oír su composición para
El vuelo del Fénix, que ha visto la luz en diciembre.
Grandes elogios ha vuelto a recibir una vez más
Alan Silvestri, que nos ha brindado su curioso ejercicio navideño para
Polar express y la descomunal potencia de
Van Helsing, ciertamente impresionante.
Pero no todo han sido flores, el 2004 también nos dejó servidas desagradables polémicas de las cuales el “affaire”
Troya se lleva la palma. Duro castigo para
Gabriel Yared ver retirada su extraordinaria partitura a última hora y de forma vergonzosa, para verse privado por la fuerza además de su comercialización. Y es que cuando las grandes compañías están de por medio, los derechos de autor son papel mojado. Hasta se le prohibió a Yared que su web ofreciera la posibilidad de escuchar algunos de sus cortes, así como también se le exigió la no circulación de un “promo” entre la crítica profesional. Ciertamente lamentable.
Y si la Troya de Yared ha visto zancadilleada su difusión, todo lo contrario ha sucedido con la música de
Kill Bill, cuyo primer volumen ha sido probablemente la mejor banda sonora no original del pasado año y desde luego la más vendida. Y es que el olfato de
Tarantino para musicalizar sus películas sigue siendo finísimo.
Importantes cotas de venta alcanzó también el cd de canciones de
Shrek 2 y, en el plano del score, la lista la encabeza
El retorno del rey, disco del 2003 que sin embargo alcanzó a principios de año sus cimas de venta más altas.
El 2004 fue también un año de esperados reencuentros. Uno de los más significativos sin duda el de
Andrew Lloyd Webber, al que no teníamos oportunidad de escuchar en el cine desde
Evita (1996), y que regresa con el musical de
El fantasma de la ópera. El otro el de
Vangelis con
Alejandro Magno, que también llevaba años fuera de la circulación internacional para la gran pantalla, siendo su último gran referente
1492: La conquista del paraíso (1992).
En otro nivel, pero también anhelada, fue la vuelta al trabajo de
John Williams tras un 2003 sabático, y para dejarnos dos joyas como
Harry Potter y el prisionero de Azkaban y
La terminal.
Reseñables son también algunas recopilaciones salidas al mercado verdaderamente de categoría. Entre ellas podemos contar, por fin, con una del minusvalorado
Goodwin:
The film music of Ron Goodwin, del sello británico Chandos. La pregunta ahora es, ¿para cuándo una de Bernstein?
El mejor representado, y seguimos hablando de compilaciones, ha sido con diferencia
Morricone con un total de ni más ni menos que cuatro: Tres de ellas relativas a glorias del cine italiano (Tornatore, Pasolini, Agosti) y otra bastante peculiar, con arreglos de Ennio para llevar a cabo adaptaciones a chelo de
Yo-Yo Ma. Eso sin olvidar los que hiciera en 2003 para la voz de
Dulce Pontes en
Focus y que este año pasado ha obtenido mayor eco que en el anterior.
Muy interesante ha sido también la publicación de un resumen de la obra de
Delerue en dos volúmenes por CinéMusique, aunque el mejor recopilatorio del año ha sido desde luego el que Varese Sarabande tributó a
Goldsmith relativo a sus composiciones para la Fox con un total de seis discos.
Pero, ¿qué es lo que sucedió en el ámbito de la música de cine en Europa? Dos son los grandes referentes. En primer lugar es llamativo el gran triunfo del polaco
Jan A. Kaczmarek con su trabajo para la película británica
Descubriendo Nunca Jamás. Se trata de otro de los scores del año también avalado por premios internacionales como los National Board y habiendo sido otra de las nominadas para los Globos de Oro. Una maravilla de disco. En segundo lugar reseñamos
Los chicos del coro (
Bruno Coulais), banda sonora de gran éxito tanto en su país de origen (Francia) como en el exterior.

Y cómo no, nos queda el panorama nacional.
Mar adentro, la mejor obra hasta la fecha de
Alejandro Amenábar como compositor, es con diferencia la que ha tenido mayor repercusión y es seria aspirante al Goya. Citar también el trabajo del siempre interesante
Roque Baños para
El maquinista, otra de las candidatas a la estatuilla, y el disco de
Alberto Iglesias para
La mala educación, que de manera sorprendente no ha sido nominada a los Goya.
En fin, cinépatas, creo que en mayor o menor medida queda recogido lo más importante sucedido a lo largo del 2004 en el mundo de la música de cine. Una vez más, (y ya van demasiadas) mis disculpas por la extensión del post, espero no haberos aburrido demasiado

. Y si alguien desea hacer alguna aportación más... ¡Ya está tardando!